Piernas de enredadera mirada dura como de pan de ayer. Sonrisa de madera tallada para quien la quisiera ver, manitos congeladas, piecitos fríos como el invierno, quien no sepa abrazarla se va a pasar la noche al infierno.
Empieza a esquivar notas moviendo su cabeza, y entonces la belleza se aferra a su cintura de avispa..