12 nov 2011

Cuántas veces nos salvó el pudor y mis ganas de siempre buscarte, pedacito de amor delirante; colgado de tu cuello un sábado de lluvia a las 5 de la tarde. Sabe Dios cómo me cuesta dejarte y te miro mientras duermes, más no voy a despertarte
es que hoy se me agotó la esperanza
Porque con los que nos queda de nosotros 
ya no alcanza
eres lo que más he querido en la vida.
Cuántas veces quise hacerlo bien
Y pequé por hablar demasiado
No saber dónde, cómo ni cuándo
Sabe Dios todo el amor que juras
Pero hoy nada es lo mismo
ya no vamos a engañarnos
Que soy una mujer en el mundo
Que hizo todo lo que pudo

No te olvides ni un segundo